Testimonio: Dr. Isaac Goiz Durán

En dos ocasiones diferentes he tenido la oportunidad de atender a mi padre, el doctor honoris causa Isaac Goiz Durán, la primera vez en 2017. En esa primera ocasión, la razón de consulta fue una depresión leve, le realicé tres de mis protocolos de NCODE, uno para tristeza, otro para la ira y otro para el sufrimiento.

Los resultados en ese entonces fueron los acostumbrados, él mismo calificó su progreso como de 2 a 8 en la escala de percepción, donde 0 es pésimo y 10 es óptimo. Mi padre salió de su depresión y desde entonces miró con diferentes ojos a mi técnica; tanto así, que me invitó a realizar una serie de cursos en conjunto. Él daba sus cursos de Par Biomagnético y yo por mi parte lo hacía con NCODE, en un misma experiencia, y bajo esa mecánica visitamos Chile, España, USA y Brasil en varias ocasiones.

Bajo ese mismo esquema nos encontramos el 12 de marzo de 2018, en Sao Paulo, Brasil. Al día siguiente, él comenzaría su curso de primer nivel. Fuimos a cenar a un lugar fantástico con algunas colaboradoras brasileñas y a media cena sucedió lo que pudo ser una verdadera tragedia. 

El doctor Goiz de pronto se atragantó con la comida y no podía salir del ahogo; cuando finalmente reaccionó, se le miraba diferente, no podía hablar y tampoco podía levantarse de su silla. Mi madre y todos los presentes se alarmaron, gracias a mi entrenamiento mantuve la calma, le pedí que levantara primero uno y luego otro de sus brazos, para determinar, que posiblemente estaba sufriendo de un accidente cerebro vascular.

En la siguiente fotografía termográfica, que actualmente utilizó para diagnósticos grupales de NCODE, se puede confirmar el diagnóstico, ambas piernas tienen una diferencia de temperatura de más de un grado centígrado:

Estábamos en un país extranjero, con una lengua diferente y en una situación de emergencia, pese a todo, sabía que perder la calma y abandonar la razón podría significar un desenlace mortal. Pero tenía justo frente a mí, a uno de los mejores médicos del mundo. Me podía comunicar con él con un simple si o no, confirmando cada idea con un pulgar arriba.

Decidimos no ir a un hospital, no alarmar a la familia, ni a los alumnos, manejar toda la situación exclusivamente con los recursos con los que contábamos  en ese momento. Uno de nuestros alumnos es neurólogo y nos apoyó bajo nuestra instrucción, incluso con cierta molestia o resistencia por no seguir los protocolos tradicionales.

Realicé, dos veces al día, un protocolo de NCODE conocido como Neuro-rehabilitación, que promueve la neuroplasticidad del cerebro para realizar nuevas conexiones sinápticas, creando un estado conocido como hiperplasticidad que acelera la rehabilitación neurológica de un accidente cerebro vascular en veinte veces su velocidad normal .

También realicé otro protocolo conocido como Procebo, que estimula los grupos de neuronas relacionadas al efecto placebo, lo que potencializa el sistema inmunológico del usuario y lo dirige a zonas en crisis dentro de nuestro organismo, este protocolo se aplica en conjunto con el Par Biomagnético.

Al día siguiente del incidente, mi padre pudo impartir el primer día de su curso con dificultad para hablar, pues su lengua prácticamente no tenía movilidad y tuvo que permanecer todo el día sentado, sin embargo ya podía hablar y comer normalmente. El segundo día ya podía incorporarse por sí mismo y caminar con asistencia. El tercer día hubo mejoras en su motricidad fina y podía desplazarse por si solo en trayectos muy cortos, su lucidez mental estaba casi intacta pero su estado anímico se notaba muy vulnerable. Para el cuarto día me sorprendió encontrarlo aseado y desayunado sin ayuda alguna y para el quinto día del curso era increíble pensar que ese hombre acababa de sufrir un ACV, se encontraba fuerte, regañón y brillante como siempre.

A veces escucho a la gente que me agradece por haber desarrollado NCODE, lo cuál me despierta cierta timidez que trato de combatir; sin embargo, ésta vez soy yo quien me siento agradecido a la vida y a las circunstancias que se conjuntaron para el desarrollo de esta increíble técnica y para ayudar a la recuperación de mi propio padre.

De todo corazón: ¡GRACIAS!