Estimulación Magnética Transcraneal

La Estimulación Magnética Transcraneal fue descrita y usada por primera vez en el año 1985 por el Dr. Anthony Barker en el Departamento de Medicina Física de la Universidad de Sheffield para provocar una respuesta que preponderaba la actividad neuronal de forma no invasiva e indolora en una área específica del cerebro de un ser humano a través de la estimulación externa por campos magnéticos.

La técnica esta aprobada por la FDA (federal drug and food administration) y es utilizada de manera regular por muchos profesionales de la salud en todo el mundo. Prácticamente no genera efectos colaterales y solo está contraindicada para personas que sufren de epilepsia.

Se basa en el principio de inducción electromagnética descrito por Michael Faraday en 1838. El procedimiento consiste en aplicar campos magnéticos dinámicos, generados por una bobina de estimulación (electroimán) que penetran hasta el cerebro con una atenuación insignificante. Estos campos magnéticos inducen una corriente eléctrica autogenerada en el tejido neural, cuyo volumen depende de la forma y tamaño de la bobina de estimulación, de la fuerza (intensidad) del campo magnético y de la frecuencia de onda y la duración de los pulsos magnéticos producidos.

Presenta muchas ventajas respecto a la estimulación eléctrica transcraneal, ya que es más precisa e indolora y se le considera no invasiva porque los campos magnéticos dinámicos inducen la generación eléctrica por parte del propio cerebro.

En el año de 2010 comencé a experimentar con una nueva forma de estimulación magnética transcraneal utilizando el diseño de bobina que desarrolló Hermann von Helmholtz para producir campos magnéticos concentrados. La finalidad de este nuevo tipo de estimulación magnética es desarrollar hiperplasticidad en grupo específicos de neuronas de un cerebro humano con la finalidad de reentrenar la forma en la que respondemos cotidianamente a circunstancias que nos llevan a estrés, ansiedad, depresión o somatización de enfermedades entre muchas otras cosas.

Después de haber realizado pruebas exhaustivas logré desarrollar un entrenamiento para el desarrollo de habilidades intrapersonales, emocionales y de conducta al que registré con el nombre de NCODE. El éxito de la técnica radica en estimular con precisión, las zonas cerebrales específicas, con las frecuencias y las intensidades adecuadas para cada protocolo.